Supertrópica

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Tumulto a las 14.05: “¡Es que quiero escucharlo pero ya!”

Ayer por la tarde fue necesaria la intervención de la policía municipal de la capital, cuando un vecino del histórico barrio del Lajal, visiblemente enajenado, irrumpió en el bar “Si me pierdo no me busquen” y amenazó a la clientela con “decir palabras muy fuertes y en voz alta” si no se le dejaba escuchar “de inmediato y en Jai-Fai” el último álbum, “Verbenien Berlin”, de la banda de moda en la isla, “Supertrópica”. El altercado se saldó sin detenidos ni víctimas de gravedad, aunque algunos de los presentes reconocieron no poder dormir bien la siesta por la tensión acumulada, y en la cocina se cortó una mayonesa, también a causa del dramatismo de la situación, en una isla, como la nuestra, en la casi que no pasa ni el tiempo poco acostumbrada a las muestras de agresividad, y menos un viernes por la tarde.

El dueño del bar, Modesto Pinzón, ante las exigencias del energúmeno, cliente habitual y conocido del barrio, intentó tranquilizarlo pinchando el single “Supertropical” en el radiocasette de que dispone el local. Pero con esto sólo consiguió aumentar la agresividad del “rebenque de Manolo”, que gritó “¡Esa es del otro disco, Modesto, joder!”. Superado por la situación, Modesto Pinzón llamó a la policía, que acudió de inmediato pues estaba al final de la barra.

Los efectivos policiales, desplazados hasta el lugar arrastrando sus taburetes, tuvieron que reducir al sospechoso al absurdo, y desde una distancia prudencial, haciéndole saber “que el disco aún no está terminado, Manolo”. El exaltado rompió a llorar, reconociendo tener “los nervios destrozados”, y “que tiene ‘La Isla Pensada’ ( el anterior álbum de la banda) toda rayada de tanto escucharla. ¡Suena tan mal que el teclado de Javi parece ya una gramola!”.

“Me puse muy nervioso”, reconoció a este periódico Basilio H. H., testigo del altercado, y que se encontraba “estudiando unos problemas complejos de probabilidades” con la máquina tragaperras del local cuando tuvieron lugar los hechos. Basilio aseguró no haber presenciado tanta “violencia junta” desde que el San Borondón C.F. perdió su partido de ascenso a 3ª División Regional desde la 4ª Dimensión Intra-territorial, en 1982, y el alcalde de la ciudad “secagóento’loquesemenea” ante las cámaras de San Borondón Televisión.

Heriberto Alegría, psicólogo especializado en situaciones de crisis, aunque sin titulación, que “eso es de niños pijos”, y que realizó labores de apoyo durante la emergencia, comunicó a este periódico que el casi-violento presentaba un “cuadro clínico de ansiedad y un grave déficit de guaracheo”, añadiendo “que eso se le pasa con dos verbenas de las de amanecer meado por los perros”, y que “no le hagan tanto caso, que luego lo hace peor y este finde me voy a pescar tiburones fula con mi concuño”, y “a mi luego no me llamen”.

Miembros de la banda, contactados por familiares de Manolo F. G., tuvieron la gentileza de desplazarse hasta la isla y le dejaron escuchar un poco de la versión sin mezclar ni masterizar del disco. Tras hablar con ellos y escuchar algunos cortes del nuevo trabajo, el agresor verbal reconoció sentirse “mucho mejor”, y con la fuerza necesaria para aguantar con paciencia la llegada del álbum, “que se te van los pies al escucharlo, es muy bailongo”. El violento también declaró tener ya encargada una copia del LP en la única tienda de discos de la isla, y que no mencionamos aquí por no hacerles publicidad, ya que aún le deben el pago de 2 anuncios por palabras a este periódico.

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“La verdad es que se me fue el baifo un poco”, reconoció tras el altercado Manolo F. G.